Me gustó que tú pusieras el punto final, porque yo todo lo hago eterno. Siempre encuentro una razón para esperar un poco más, para creer que las cosas pueden cambiar, manteniendo la esperanza viva y la puerta abierta al diálogo, entendiendo que nadie es como yo ni puede serlo; por eso doy espacio y tiempo, esperando, creyendo que hay manera de que algo se pueda salvar, pero el tiempo me llevó a entender que no todo dura para siempre, aunque lo intente. Y aunque me duela tu despedida, me queda el aprendizaje y un nuevo comienzo, esperando que siempre estés bien. Yo no hubiera podido escribir ese final que ambos necesitábamos para seguir adelante y recuperar la tranquilidad.
ME GUSTÓ QUE TÚ PUSIERAS EL PUNTO FINAL, PORQUE YO TODO LO HAGO ETERNO
65