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Gracias a los que me defienden en mesas en las que no estoy. Es un gesto que tiene un inmenso valor para mí, porque me demuestra que la lealtad no depende de que yo esté presente. Agradezco a quienes eligen creer en la verdad antes que en los rumores y no permiten que mi nombre sea utilizado de mala manera. No espero que todos piensen igual ni que estén siempre de acuerdo conmigo, pero valoro inmensamente a quienes hablan de mí con el mismo respeto cuando no estoy presente. Mi gratitud para esas personas que me cuidan y realmente me aprecian.