8
Nos estresamos por una vida que puede acabar en cualquier momento. Dedicamos demasiada energía a situaciones que están fuera de nuestro control, preocupaciones innecesarias que solo nos desgastan y nos hacen olvidar del presente. Vivamos con calma porque esta existencia es un regalo frágil y valioso que merece ser valorado y disfrutado desde la tranquilidad, apreciando el presente y entendiendo que nuestra paz no depende de que todo salga exactamente como lo habíamos planeado.