La luz que te protege es más grande que el mal que te acecha. Hasta cuando hay momentos de incertidumbre o caminos que parezcan oscurecerse, hay una fuerza silenciosa que te envuelve para guiarte y cuidarte. No siempre es visible, pero se manifiesta en la intuición que te advierte, en las oportunidades que aparecen a tiempo, en aquellas personas que llegan para sostenerte y en esa calma que te envuelve sin explicación aparente. Esa luz no compite con la oscuridad, porque con su sola presencia la supera. Confía en lo que te cuida y te sostiene en medio de la tempestad, confía en ese impulso: mientras esa luz siga contigo, siempre habrá un mejor camino y esperanza.
LA LUZ QUE TE PROTEGE ES MÁS GRANDE QUE EL MAL QUE TE ACECHA
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