51
Cuando te acostumbras a sostenerlo todo, olvidas que también mereces ser sostenido, no se trata de fuerza infinita, sino de aprender a compartir el peso. No creas que siempre te corresponde resolver, resistir y mantener el equilibrio sin ayuda alguna, poco a poco esa idea se convierte en una carga silenciosa que tiendes a normalizar. Es imposible que tu fortaleza se vuelva infinita; mejor comparte el peso, eso no te debilitará. Date la oportunidad de confiar, de abrirte y aceptar que no todo tiene que depender de ti.