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Al menos sé que el amor es real, porque una vez lo sentí. No fue una idea ni una ilusión pasajera, sino una emoción que transformó mi manera de ver la vida. Aunque las historias cambien, los caminos se separen o las circunstancias obliguen a salir adelante, sé que viví el amor; me dejó una huella que no se desvanece, fue esa experiencia la que bastó para recordarme que vale la pena creer nuevamente.