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En ocasiones, es necesario desintoxicarse de hábitos, lugares y algunas personas. No se trata de huir ni rechazar el pasado, sino de reconocer aquello que ya no aporta bienestar ni crecimiento, para así alejarse de lo que desgasta con responsabilidad emocional. Se deben redefinir las prioridades y hacer espacio para experiencias más sanas, soltar ciertas rutinas, entornos o vínculos; no es algo sencillo, pero suele ser el primer paso para vivir con mayor coherencia y paz interior.