108
Dios no te quita lo que amas, te libera de lo que te va a destruir. A veces duele soltar, porque no siempre entendemos los planes divinos en el momento y entonces creemos que estamos perdiendo, cuando en realidad estamos siendo protegidos. Dios ve lo que tú ni siquiera percibes, como los caminos que parecen de amor, pero terminan conduciéndote al daño. Cuando algo se va, deja espacio para la sanación, para el crecimiento y para todo aquello que sí está alineando con tu bienestar. Confía en que lo que Dios aparta de tu vida no es para tu destrucción, sino para tu salvación.