166
Prefiero una buena separación que una mala convivencia, porque la tranquilidad no se negocia. No quiero quedarme para seguir callando ni desgastándome, no deseo seguir acostumbrándome a la incomodidad mientras poco a poco se apaga mi alegría. Seamos valientes y reconozcamos que soltarnos desde el respeto, es lo más sano que ahora podemos hacer.