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No esperes a que las personas mueran para hablar sobre lo buenas que eran. Dilo ahora que pueden escucharte, mientras sus ojos aún se iluminan al sentirse valorados. Abraza más, reconoce y agradece siempre, no esperes a que la ausencia te muestre lo importantes que eran, no esperes una despedida para entender cuánto amor te dieron. Las palabras tienen poder si se pronuncian a tiempo y no cuando alguien se ha convertido en un recuerdo. La vida pasa muy rápido y lo que no se dice, después se convierte en un gran enorme para el alma.