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Cada uno carga lo que quiere en el corazón. Yo cargo amor. Hay quienes guardan rencores, miedos o tristezas y otros eligen llevar gratitud y esperanza. Yo decido cargar amor, porque es la fuerza que me impulsa, me guía como un faro y me conecta con los demás. Y no me hace más débil, me hace más consiente y más libre; voy brindándolo sinceramente a quienes desean recibirlo y lo llevo conmigo a dónde vaya, porque me siento bien y eso es lo que realmente me importa y aporta.