Según nuestra historia de vida, interpretamos el mundo. Cada experiencia que hemos vivido, cada palabra que nos marcó, cada herida y cada alegría se convierte en un filtro a través del cual contemplamos la existencia. Nuestra infancia, nuestras relaciones, las pérdidas y los logros también dan forma a lo que sentimos, pensamos y en cómo reaccionamos. No vemos las cosas como son, sino como somos, porque cada ser humano tiene su manera particular de ver la vida. La clave está en entender y respetar, en no imponer y compartir esas diferentes visiones para no entrar en conflicto y que cada quien esté libre de crecer en el mundo que desee habitar.
SEGÚN NUESTRA HISTORIA DE VIDA, INTERPRETAMOS EL MUNDO
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