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Y ahí me atrapaste, con tus manos abiertas. Con tu corazón siempre dispuesto a darme amor y toda tu atención, con tus bellas y sinceras palabras que nunca me han faltado; me atrapaste desde la primera mirada, desde que te conocí mi alma supo que eras para mí. Ahora la vida nos tiene aquí juntos y libres de pensar, de sentir y de amar.