Puedo hablar de lo que quieras, pero si tengo que contarte cómo me siento nunca voy a saber cómo hacerlo. No es porque no sienta, al contrario, mis emociones me desbordan y nunca encuentro un modo exacto de traducirlas en palabras. A veces quisiera abrir mi pecho y mostrarte lo que guardo dentro, esa mezcla de alegrías, nostalgia y alguna que otra duda junto a las esperanzas que me habitan. Pero me paralizo al pensar que quizás las palabras no alcancen o que se queden cortas frente a lo inmenso que llevo dentro, entonces prefiero callar, esperando que mis acciones o mis gestos o tal vez en mis silencios puedas leer lo que con mi voz no sé decir.
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