Te hablé de mis heridas, sabías lo que me podía doler y aun así lo hiciste. Abrí mi corazón, con el convencimiento de que serías consciente y nunca usarías nada en mi contra. Conocías las palabras que podían romperme, las acciones que despertarían mis miedos, que la indiferencia y el silencio podían doler más que cualquier discusión. Aun sabiéndolo, elegiste hacerlo. Me entristece descubrir que alguien que me conocía a profundidad sacudió todo mi mundo, desvalorizó mis emociones con la excusa de que era por mi bien. Hay decepciones que nacen de los errores, pero otras nacen de decisiones conscientes y tú las tomaste. Cuando alguien sabe dónde estás más vulnerable y aun así elige lastimarte, deja claro que el dolor que provoca no fue un accidente.
TE HABLÉ DE MIS HERIDAS, SABÍAS LO QUE ME PODÍA DOLER Y AÚN ASÍ LO HICISTE
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