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Te agradezco el haberme acompañado cuando estuve en la sombra y el haberme impulsado a brillar de nuevo. No todos se quedan en los momentos difíciles, pero tú lo hiciste, estuviste acompañándome en el silencio, sin juzgar, simplemente estando y más que eso, me diste el impulso para volver a creer en mí, a recordar mi valor y comprender que aún podía brillar, incluso después de haberme apagado por completo. Gracias por sostenerme cuando más lo necesité.