Si la vida es un ratito, quiero que la mía sea un ratito muy bonito. Quiero llenarla de momentos que valga la pena recordar, de personas que le hagan bien a mi corazón, de alegrías inesperadas, compañías honestas e instantes que, sin hacer demasiado ruido, terminen convirtiéndose en memorables recuerdos. Quiero aprender a disfrutar más lo que poseo, soltar lo que ya no tiene cabida en mi vida y caminar con la tranquilidad de reconocer que no necesito una vida perfecta para sentirme feliz. Finalmente, no se trata de cuánto dure este ratito; quiero procurar hacer las cosas bien para mí y para quienes me acompañen durante toda mi existencia.