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Se perdona para tener tranquilidad, no para seguir aguantando. Porque perdonar no da paso a que te sigan lastimando, ni olvidar lo que tanto dolió, sino que se libera el alma del rencor que la consume en silencio. Perdonar es un acto de amor propio, una decisión valiente, porque eliges soltar para sanar y seguir adelante. No es sinónimo de reconciliación ni seguir en una situación que te daña, es simplemente cerrar un ciclo, sin cargas innecesarias en el corazón.