289
Sabes lo mucho que me cuesta pedir ayuda, pero te quedaste y me acompañaste en este camino, gracias. Procuro ser fuerte y resolver todo por mi cuenta, aún así, no me soltaste y permaneciste, dándome la mano cuando más lo necesitaba. Me escuchaste y caminaste conmigo en este trayecto de retos y aprendizajes. No tengo más que agradecimiento en mi corazón, por tu paciencia, por ese apoyo que me brindaste hasta en los silencios y por recordarme que aunque sea muy fuerte, está bien que de vez en cuando me deje ayudar.