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Que privilegio tener cansancio, persiguiendo un reto que elegiste conscientemente. Ese agotamiento no es vacío mucho menos impuesto, es la huella de un esfuerzo con sentido, la prueba silenciosa de que avanzas más allá de la comodidad y que detrás de ese cansancio hay disciplina, decisiones firmes y la valentía de apostar por algo que importa. Recuerda hacer pausas, porque ellas también hacen parte de ese camino que te conduce hacia aquello que tan inmenso que te has propuesto alcanzar.