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No todas las tormentas vienen a desarmar tu vida, algunas vienen a limpiar tu camino, remover lo que ya no sirve y a sacudir aquello que te estaba deteniendo. Aunque al inicio te asusten, preocupen o duelan, su paso deja claridad, fortaleza y nuevas oportunidades para empezar. Después de cada tormenta, el cielo es más claro, dejándonos más sabiduría y tranquilidad.