2
No sientas ningún temor. Dios sabe, escucha, acompaña y provee. Él conoce cada una de tus preocupaciones, percibe incluso lo que callas, camina contigo en medio de la incertidumbre y fortalece tu corazón cuando desfallecen tus fuerzas. Él provee de manera oportuna, cuando es el momento correcto; abre caminos donde no los ves y renueva tu fe para que sigas adelante. No vives en soledad, Dios siempre te guía, sostiene y cuida todo el tiempo.