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No sientas culpa alguna por priorizar tu paz, porque debes cuidar de ti así como alguna vez lo hiciste con los demás. Poner límites, alejarte de lo que desgasta y elegir aquello donde te sientes en tranquilidad no te convierte en una mala persona, te convierte en alguien que entiende el valor de su bienestar. A veces se necesita valentía para escoger la calma antes que el caos. Escucha primero lo que deseas, lo que necesitas, respeta tus tiempos y recuerda que tu bienestar merece ser protegido.