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No sean administradores de miedos, sino emprendedores de sueños. No viniste a esta vida para contenerte, para quedarte inmóvil por temor al error o al qué dirán, viniste a crear, a intentar, a soñar en grande y a dar pasos firmes aunque te tiemble el alma. Atrévete siempre, aprende cuando falles y celebra tus aciertos, pero no te niegues la oportunidad de vivir plenamente. Cambia la mentalidad de control, sé valiente y feliz, no un ser perfecto.