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No perdamos la ilusión en Navidad, porque los que ya no están, fueron los que nos enseñaron a vivirla. Recordemos con cariño y gratitud los momentos compartidos con ellos, porque ese amor, alegría y generosidad que nos brindaron permanecen en nuestra vida y a pesar de su ausencia física, viven en nuestro corazón y en cada uno de nuestros pensamientos.