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No odio a nadie, bendiciones hasta para el que habla mal de mí y cree que no me doy cuenta. Aprendí a no guardar ningún tipo de rencor, no quiero envenenar mi alma ni que mi tranquilidad se vea comprometida, por eso prefiero soltar, desear el bien incluso a quienes me miran desde las sombras y seguir en mi camino con el corazón liviano, sabiendo que cada quien actúa desde su propia historia y conciencia.