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¡Muchísimas gracias! A todos los que oraron por mí, sin que yo lo supiera, gracias de corazón. Sus oraciones, sus buenos pensamientos y energía positiva me acompañaron en los momentos más complicados. A todos los que elevaron una palabra al cielo, que me desearon lo mejor sin esperar nada a cambio, gracias infinitas, por tanto. Tal vez nunca los pueda abrazar no por uno, pero espero que mi gratitud los alcance y sean doblemente bendecidos.