No me voy cuando se pone difícil. Me voy cuando se vuelve irrespetuoso. Entiendo que toda relación, amistad o vínculo puede atravesar momentos difíciles y sé permanecer cuando hay problemas, diferencias o días complicados, porque creo en el poder de la comunicación y así poder hallar soluciones. No huyo a las conversaciones incómodas ni a las situaciones que requieren paciencia y madurez, pero no tolero el irrespeto. Una cosa es enfrentar las dificultades y otra muy distinta tolerar humillaciones, tratos hostiles, indiferencia o palabras que hieran. Es eso lo que hace que me aleje; no es el orgullo ni la falta de interés, me marcho porque mi tranquilidad y mi dignidad valen más que cualquier lugar donde ya no saben tratarme con el debido respeto.
NO ME VOY CUANDO SE PONE DIFÍCIL. ME VOY CUANDO SE VUELVE IRRESPETUOSO
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