No me he perdido, simplemente me dirijo hacia donde florecerá mi alma. Estoy aprendiendo a respetar mis tiempos, a escuchar lo que realmente necesito y dejar en el pasado todo aquello que no me ha permitido crecer. Ya no siento la necesidad de tener la vida resuelta antes de dirigirme hacia lo que quiero; estoy avanzando con calma, eligiendo lo que hace bien y construyendo dentro de mis posibilidades una vida en la que pueda sentirme a gusto. Confío en que cada paso, incluso aquellos que hoy parecen inciertos, me acerquen a una versión más auténtica de mí. Porque no se trata de llegar a cualquier destino, sino de encontrar ese lugar y esas personas que le permitan a mi alma echar raíces, recuperar su luz y florecer sin miedo a ser quien realmente es.
NO ME HE PERDIDO, SIMPLEMENTE ME DIRIJO HACIA DONDE FLORECERÁ MI ALMA
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