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No le cuentes a nadie cuánto ganas, cómo vives o que te entristece. En silencio llegarás más lejos. No todos necesitan saber de tus logros ni de tus batallas, porque muchas veces lo que compartes con inocencia puede motivar la envidia, la critica o los malos deseos. Hay cosas que es mejor guardarse, porque al final la discreción termina por protegerte. Aprende a disfrutar de tus logros sin tener que anunciarlos y a sanar tus heridas sin exhibirlas. En silencio avanzarás más, porque la tranquilidad y la prudencia son aliadas que abren caminos donde el ruido sólo los cierra.