535
La tristeza pasa, el dolor con el tiempo se desvanece, pero los ángeles y el amor permanecen para siempre con nosotros. Esas personas que se marchan de nuestras vidas, son nuestros protectores y aunque no los podamos ver, de alguna modo se hacen presentes entre los recuerdos y ese inmenso e incondicional amor que nos entregaron sin medida.