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La mentira puede correr un año, la verdad la alcanza en un día. Por más veloz que quiera ser, siempre carga con el peso de la falsedad y tarde o temprano tropieza. La verdad, en cambio camina con pasos firmes y silenciosos, sin ninguna prisa porque sabe que su luz es imposible de ocular. Al final, lo real prevalece, lo honesto se manifiesta y lo verdadero se abre camino, porque nada construido sobre engaños logra sostenerse para siempre.