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La libertad no consiste en hacer lo que se te da la gana, sino en lo que te hace feliz sin dañar a nadie. Ser libre no es vivir sin límites, sino actuar desde el respeto, desde la madurez que entiende que la felicidad propia no debe construirse sobre el dolor ajeno. La verdadera libertad nace cuando tus decisiones están guiadas por la razón y no por un impulso ni por rebeldía. Ser libre es caminar sin culpa y lleno de amor. Sabiendo que tu alegría no fue a costa del sufrimiento ajeno.