22
La lengua no tiene huesos, pero es tan fuerte que puede romper el corazón. Cuida lo que dices, porque una palabra mal dicha puede dejar heridas que no se ven, pero en el otro pesan demasiado. Habla con respeto, elige la prudencia, practica la empatía incluso cuando sientas alguna incomodidad y recuerda que cada frase puede ser un puente o convertirse en un gran golpe. Procura que tus palabras siempre construyan, nunca destruyas, porque, aunque no lo parezca de ellas depende la tranquilidad, la confianza y el amor que compartes con los demás.