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Invertir en tus labios, besos a plazo fijo. Sin intereses, pero con interés. Es un contrato silencioso donde el único pago al que aspiro es la emoción de sentirte cerca. No hay condiciones ocultas, sólo la certeza de que cada caricia es un tesoro y cada promesa de tus labios se convierte en el más valioso de los rendimientos. Deseo tener la certeza de que el amor crece, aun cuando todo lo demás fluctué.