82
Físicamente no estás conmigo, pero de mi corazón nunca te has ido. Tu ausencia ocupa un espacio silencioso y tu recuerdo sigue iluminando mis días, como tu presencia que no se desvanece. Sigues aquí, en esos pensamientos que me llegan sin avisar, en los instantes que quisiera compartirte algo, en cada emoción que despierta tu nombre. La distancia o el tiempo podrán cambiar muchas cosas, pero no la huella profunda que dejaste en mi vida.