233
Esperar mucho de los demás es autodestructivo, porque coloca en manos ajenas la medida de nuestra felicidad. Al confiar excesivamente en que otros sientan, actúen o respondan como lo haríamos nosotros, estamos exponiéndonos a la frustración y el dolor. Comprendiendo que nadie está obligado a cumplir nuestras expectativas, tendremos una vida más tranquila, sin tener que esperar tanto de otros y más de nosotros mismos.