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El crecimiento no siempre es evidente. A veces se esconde en los silencios, en esas decisiones que tomamos en soledad, en esos momentos en los que elegimos obedecer a nuestra intención por encima de la razón. Crecer no implica avanzar a pasos agigantados, también es aprender a detenerse, soltar lo que pesa y resistir. El verdadero crecimiento ocurre en lo profundo, donde cada ser puede comprender y comparar cuánto ha evolucionado en su camino por la vida.