El amor nunca debería sentirse como una batalla interna entre querer quedarte y necesitar irte. El amor sano, no te pone a elegir, no debería doler como una guerra silenciosa que te consume por dentro, ni obligarte a sacrificar tu tranquilidad para sostener lo que ya no respira. El amor construye, acompaña, brinda calma y claridad, no te lleva a las dudas ni te empuja a quedarte donde tu alma ya no se halla. Cuando la mente insiste en marcharse y el corazón se aferra con temor, es una señal clara de que el vínculo se perdió. El amor autentico se siente como hogar, no como un campo de batalla.
EL AMOR NUNCA DEBERÍA SENTIRSE COMO UNA BATALLA INTERNA ENTRE QUERER QUEDARTE Y NECESITAR IRTE
63