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Doy gracias por lo invisible que me sostiene, por lo sutil que me guía y por lo divino que me habita. Hay bendiciones que llegan en silencio, respuestas que se manifiestan de maneras inesperadas y señales que cada quien desde su perspectiva comprende. He elegido confiar, incluso cuando no he visto el panorama completo, porque sé que existe una sabiduría mayor que me acompaña desde mi primer latido de vida. Agradezco infinitamente por mi existencia, por cada oportunidad, por las personas que están en mi camino y también por cada experiencia que me ha llevado a crecer.