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Cuidado con quién te desahogas, hoy son oídos y mañana son lenguas. No es necesario que lo cuentes todo y si lo haces, fíjate muy bien hacia quién te diriges, porque tristemente los seres humanos son más carentes de lealtad y empatía. Algunos hablan de los secretos de los demás cuando ya no tienen más de qué hablar, en lo posible trata de analizar muy bien con quién liberas tu mente y tu corazón.