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Cuántas cosas pensaste que no soportarías y hoy sólo floreces. Tu dolor era demasiado y el cansancio pesaba más que las ganas y entonces dudaste si saldrías de la tormenta. Seguro hubo momentos en los que dudaste de ti, en lo que creíste que era el fin, pero no fue así y aquí estás, más fuerte más consciente y capaz. Lo que ayer parecía insoportable, hoy es una herida convertida en lección; alegrate porque en medio de todo floreciste, creciste en los lugares más difíciles, como esas flores que creen entre las piedras como el más bello milagro.