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Cada mañana es especial porque hay personas como tú a quienes saludar. Saludar a una persona que inspira, que alegra con su calidez humana, que siempre está no importa la hora ni el lugar, que me habla con la verdad desde el respeto; me llena de alegría, porque desde el fondo de mi corazón y con toda el alma deseo que te vaya muy bien, que tengas muchos motivos para sonreír y que recibas el doble de lo que siempre das sin esperar nada a cambio.