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A todas las personas que se alejaron de mí este año: quédense donde están, no las quiero en el siguiente. Porque entendí que no todo el que se marcha hace falta y que muchas ausencias, aunque duelan finalmente traen paz. No quiero más vínculos por interés, sólo reforzar los lazos con las personas que me aprecian por mi esencia. El próximo año lo reservo para la calma, la lealtad y las conexiones que no me obligan a apagarme o cambiar completamente para sostenerlas.