Cuando te dicen una cosa y hacen otra, no te confundieron, ya te perdieron. Porque llega un momento en el que las palabras dejan de tener valor cuando las acciones se empeñan en demostrar lo contrario. No necesitas buscar explicaciones, ni justificar comportamientos, menos intentar descifrar señales contradictorias. Si alguien promete, pero actúa de manera distinta, ahí tienes una respuesta obvia. La confianza también se construye con coherencia y, cuando esa congruencia desaparece, comienzas a entender que no estás frente a un simple malentendido, sino a una conducta que habla más fuerte que las palabras. Entonces, que te pierdan no es exigir demasiado; quieres a alguien leal y sincero, nada más.
CUANDO TE DICEN UNA COSA Y HACEN OTRA, NO TE CONFUNDIERON, YA TE PERDIERON
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