Claro que tienes el derecho de hacer lo que quieras, sabiendo que será tu deber asumir las consecuencias. Nadie puede vivir ni decidir en tu lugar; sin embargo, la libertad que tienes conlleva tener una responsabilidad: cada elección trae consigo una consecuencia favorable o desfavorable y tarde o temprano tendrás que hacerte cargo de aquello que decidiste. Por eso es recomendable que, antes de actuar, procures pensar no solo en lo que desean en ese instante, sino también en aquello a lo que tendrás que enfrentarte en el futuro. La libertad te permite escoger, pero no te exime de responder por tus actos. Entonces puedes hacer lo que quieras, pero también acepta los resultados, aprendiendo de tus aciertos y desaciertos sin culpar a los demás por las consecuencias de unas decisiones que fueron solo tuyas.
CLARO QUE TIENES EL DERECHO DE HACER LO QUE QUIERAS, SABIENDO QUE SERÁ TU DEBER ASUMIR LAS CONSECUENCIAS
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