No le cuentes a nadie tus buenas noticias hasta que sean oficiales; el mal de ojo y la envidia abundan. Hay sueños, oportunidades y proyectos que es mejor proteger mientras toman forma, porque no todo el mundo se alegra sinceramente de tus avances; no quiere decir que no exista quien se emocione y te apoye, pero la envidia y las opiniones innecesarias aparecen cuando menos lo esperas. Entonces enfócate en lo que quieres y deseas hacer, cuida esas bendiciones que vienen lejos de miradas ajenas, disfrútalas en silencio y, cuando se concreten, habla sobre aquello que tanto esperabas y terminó haciéndose realidad.
NO LE CUENTES A NADIE TUS BUENAS NOTICIAS HASTA QUE SEAN OFICIALES, EL MAL DE OJO Y LA ENVIDIA ABUDAN
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