Abrázame fuerte, Dios. No quiero rendirme. Hay momentos en los que siento que no tengo fuerzas para continuar con este camino que cada día se pone más difícil; siento que soy una carga para las personas que amo y para el mundo. Sostén mi corazón cuando el miedo me haga dudar y la tristeza me haga pensar cosas que no debo; dame la serenidad y paciencia para continuar. No veo un futuro firme, mi presente apenas se sostiene y así es muy difícil vivir. Abrázame fuerte, por favor, por esperanza en mis pensamientos, luz en mis días y renuévame las ganas de seguir adelante; todos los días hago lo que me corresponde y hasta más, pero nada parece cambiar. Ayúdame porque de verdad, Dios, que por los míos es que aún no quisiera rendirme.
ABRÁZAME FUERTE, DIOS. NO QUIERO RENDIRME
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