No reduzcas tus necesidades para encajar en la indiferencia de otro. Pedir respeto, cariño, atención, cariño o reciprocidad no es exigir demasiado; son necesidades legítimas en cualquier relación sana. Si para conservar a alguien debes callar lo que sientes, conformarte con unas pocas migajas emocionales, tener que pedir permiso hasta para tener expresiones de afecto, terminas alejándote de tu propia esencia, para acabar sacrificando tu bienestar físico y mental. Mereces que te valoren y respondan con empatía, no con absoluta indiferencia camuflada de un amor racional. Quien te quiere de verdad no espera a que te vuelvas más pequeño para ocupar un lugar, sino que te hace sentir amado sin que tenga que renunciar a lo que eres, a cómo piensas ni a lo que necesitas.
NO REDUZCAS TUS NECESIDADES PARA ENCAJAR EN LA INDIFERENCIA DE OTRO
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