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No estamos aquí para luchar entre nosotros, sino para darnos la mano cuando más lo necesitamos. La vida presenta inmensos desafíos como para convertirnos en una carga para otros. Un gesto de empatía o una ayuda sincera, el solo hecho de escuchar a otro puede cambiar el rumbo del día e incluso de la vida de alguien que quizá no la esté pasando bien. No subestimes el valor de extender tu mano, de tu compañía, porque aquello que hoy haces por alguien puede convertirse en la luz que alumbre también tu propio camino.